Vino Tinto Crianza

El vino tinto crianza es uno de los estilos más apreciados por los amantes del vino. Se caracteriza por su equilibrio perfecto entre frescura y madurez, con una crianza mínima de 12 meses en barrica y un paso posterior por botella. Descubre los mejores vinos crianza de Rioja, Ribera del Duero y otras denominaciones de origen

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Variedades de vinos crianza destacadas

Los vinos crianza se elaboran principalmente con variedades de uvas tintas, aunque se pueden encontrar opciones de uvas blancas en algunas denominaciones. Entre las variedades más destacadas para el vino tinto crianza, tenemos:

Vino tinto Rioja crianza: Tradición y elegancia

El vino tinto crianza de Rioja es sinónimo de tradición y elegancia. Su combinación de uvas Tempranillo y, en menor medida, Garnacha, junto con la crianza en barricas de roble, le da un carácter único. Son vinos con notas de fruta y especiados, suaves para personas con menos recorrido en el mundo de la cata de vino.

Vino crianza Ribera del Duero: Potencia y estructura 

El vino crianza Ribera del Duero se distingue por su potencia y estructura. Con variedades como Tempranillo (localmente conocida como Tinta del País), estos vinos presentan aromas intensos a frutos negros, especias y madera. Un ejemplo destacado es el Carmelo Rodero Crianza, un vino de gran personalidad que destaca por su cuerpo robusto y su final largo. 

Recomendaciones antes de comprar un buen vino crianza

Antes de comprar un vino tinto crianza, ten en cuenta los siguientes puntos:

  • Denominación de origen: Opta por regiones como Rioja o Ribera del Duero, los vinos de estas DO nunca decepcionan. 
  • Variedad de uva: Elige según tu preferencia entre Tempranillo, Garnacha o incluso Cabernet Sauvignon, dependiendo de la intensidad que busques.
  • Crianza: Asegúrate de que el vino haya tenido un mínimo de 12 meses de crianza en barrica para garantizar una buena estructura y complejidad.

¿Qué vino es mejor crianza o reserva?

La elección entre crianza y reserva depende de tus preferencias personales. El vino crianza tiene un sabor más afrutado y suave, ideal para quienes buscan una opción más ligera. Por otro lado, el vino reserva ha pasado más tiempo en barrica, lo que le otorga una mayor complejidad y taninos más marcados, perfecto para quienes prefieren un vino con más cuerpo.

¿Cuándo un vino es crianza?

Un vino se considera crianza cuando ha pasado al menos 12 meses en barrica y, posteriormente, otros 12 meses en botella. Durante este tiempo, el vino adquiere una complejidad precisa, suaviza sus taninos y desarrolla aromas más ricos, sin llegar a la intensidad de un vino reserva.